Conocido por llevar investigación a las instituciones de enseñanza como forma de contribuir para la educación de la población brasileña y latinoamericana, el Programa Nossa Escola Pesquisa Sua Opinião (NEPSO) gana cada vez más espacio. ¿Su mayor ventaja? El respeto a la diversidad. De acuerdo con la directora-ejecutiva del Instituto Paulo Montenegro, Ana Lúcia Lima, la base del proyecto es utilizar la investigación de opinión como instrumento pedagógico, respetando las necesidades locales. “Nuestro trabajo hace sentido en cualquier realidad pues el conocimiento es construido a partir del universo de los propios alumnos y profesores”, explica.
El NEPSO prevé libre adhesión de los maestros y participación de estudiantes en la escoja de los temas, garantizando comprometimiento y aprendizaje. Fue así que Maíra dos Santos, 17 años, alumna del 2º año de la Enseñanza Mediana del distrito de Tijuaçu, en Senhor do Bonfim (BA), se envolvió con el proyecto. Ella integra un equipo de cerca de 20 jóvenes que, estimulados por las acciones promovidas por compañeros del distrito vecino, decidieron extender el NEPSO para fuera del ambiente escolar.
La trayectoria del NEPSO en la región empezó en 2006. Al implementar el proyecto en Igara, mayor distrito de Senhor do Bonfim, aparecieron como temas los problemas locales: embarazo en la adolescencia, ausencia de espacio de ocio, alcoholismo y trabajo infantil. En 2007, el programa fue más allá. La investigación ganó las calles de Tijuaçu, cuya población es remanente de los quilombos (población donde se escondían esclavos). El objetivo era el de verificar si la cultura quilombola ( de los esclavos que se escondían) estaba presente en las escuelas. La iniciativa fue exitosa y sirvió de estímulo para que los jóvenes de los dos distritos formasen un único grupo.
Hoy, los estudiantes acumulan experiencia de quienes eligieron, debatieron, investigaron y hasta llevaron al poder público uno de los problemas más graves de la región: la polución de la Lagoa de Igara. Para Maíra, es bueno participar del proyecto porque los estudiantes discuten temas relevantes y elaboraron investigación. “Él es importante, pues intenta resolver problemas que uno ve en la comunidad”, explica.
Tras dos años de trabajo con el grupo, la profesora de artes y coordinadora NEPSO del polo Bahia, Eliene Silva, aún se sorprende con los resultados. “Ni mismo un tema específico de Igara excluyó a los jóvenes de Tijuaçu. Consideraron como un asunto del municipio, que merece la atención de todos”, conmemora.
REALIDAD INDÍGENA
El mismo envolvimiento ocurrió en la comunidad indígena Mapuche, próxima a Temuco, en Chile, donde el NEPSO también está presente desde 2006. Esa región tiene la mayor concentración de indígenas de todo el país y cultiva costumbres propios.
En razón de las características del local, según el profesor asociado del departamento de educación de la Universidad de La Frontera, en la región de Araucanía, y coordinador del polo NEPSO de Chile, Guillermo Williamson, la interculturalidad incorporada al proyecto
fue fundamental. “La diversidad es un desafío constante, pues las escuelas tienen estudiantes indígenas y no-indígenas, de diferentes edades y de ambos los
sexos”, explica.
En 2008, el Centro de Educación Integrada de Adultos (Ceia) Lefxaru, en Nueva Imperial, integrado al NEPSO, desarrolló un trabajo de reconocida importancia sociocultural. Movilizó alumnos de 7ª y 8ª años del curso nocturno, aprovechando clases sobre hierbas medicinales de la asignatura Oficios, que enseña técnicas básicas para determinadas profesiones. Fueron levantadas informaciones sobre el uso y la percepción de las plantas medicinales, comunes en la región y fuente de pequeños negocios.
El proyecto proporcionó amplio aprendizaje, integrando varios niveles de conocimiento en lenguaje, ciencias y matemáticas. Para Guillermo, otro beneficio fue asociar el aprendizaje de las asignaturas del currículum a la formación profesional. “Además, recuperó áreas del saber de la cultura Mapuche, colocándola en una posición de destaque en la sociedad”, asegura.
GRÁFICOS DE PALITO
En Paraná, la investigación de opinión en el aula de clase fue incorporada hasta en la Educación Infantil. Niños a partir de seis años ya tienen contacto con gráficos en pizza y barras de forma inusitada: con bramantes, materiales reciclados y palitos. Según la pedagoga de Araucária y Curitiba, Cristina Lima, lo importante es que el aluno visualice los temas discutidos. “Al manipular el material, el niño vivencia la situación”, explica.
Con la informalidad, son presentados modelos más estructurados, en el ordenador. La experiencia es adoptada en la Escola Municipal Professora Elvira Bushmann, en Araucária, con alumnos de 6 hasta 13 años. “Decidimos privilegiar esa etapa de la escolarización, pues es la fase en que los valores enseñados permanecen. Si sedimentados, pueden rendir buenos frutos”, explica la profesora de pos grado en educación de la matemática de Universidad Federal de Paraná y coordinadora NEPSO del polo de aquel estado, Maria Tereza Soares.
Dentre los temas discutidos, uno de impacto fue el del material escolar. Los niños percibieron que los lápices utilizados en la escuela no tenían durabilidad y las investigación a respeto fueron llevadas a la Secretaria de Educación del Municipio. El resultado no podría haber sido más eficaz: el suministrador fue cambiado, mejorando la cualidad del material.
EXPERIENCIA PAULISTANA
La presencia del NEPSO en São Paulo registra fuertes características de la cultura urbana. Unido al proyecto de la Escuela Municipal de Enseñanza Fundamental Professor Fernando de Azevedo Educar para la diversidad, tema de 2008, la investigación buscó abarcar diferencias étnicas, estéticas, regionales, socioeconómicas y de orientación sexual de los alumnos. La temática integra actividades desarrolladas por cuatro escuelas de la capital, con apoyo de la ONG Acción Educativa y financiamiento de la Delegación de la Comisión Europea en Brasil, para diseminar el estudio de la cultura afro-brasileña, a través de clases de artes e historia.
El envolvimiento fue tanto que los 1.500 alumnos respondieron a los cuestionarios. El objetivo era el de abordar la diversidad de forma general, una vez que las quejas de discriminación envuelven no sólo las cuestiones de etnia. Según la asistente de dirección, Marina Soligo, conseguir organizar los alumnos para la investigación ayudó a los profesores a percibir que los estudiantes pueden tener mayor responsabilidad en el aprendizaje. “Además, el trabajo ayudó a estructurar un retracto de la diversidad en la escuela más próximo de la realidad”, explica.
Los resultados también estimularon otras actividades, como la formación del grupo de representantes de sala y gremio de estudiantes. En este año, actividades como visitas al Museo Afro-Brasileño y lecturas sobre esa cultura harán parte del cotidiano de la escuela. |