UN DESAFÍO LLAMADO CUALIDAD EN LA EDUCACIÓN
La unión entre iniciativa pública y privada y sociedad civil mueve el escenario educacional brasileño, promoviendo mejorías concretas
En las últimas décadas, la educación brasileña pasó por grandes transformaciones, alcanzando avances significativos que permitieron prácticamente alcanzar la universalización del acceso a la escuela. Estas transformaciones, sin embargo, no han sido suficientes para colocar el país en el nivel educacional necesario.
La cualidad continua siendo el principal desafío a ser enfrentado, una vez que es esencial para el desarrollo del país y para la construcción de una sociedad vuelta al conocimiento. “Los niños están en la escuela. El problema es que ellos no aprenden lo esperado en cada año”, explica la directora ejecutiva del Movimiento Todos Por la Educación, Priscila Cruz.
Y fue justamente de la necesidad de avanzar en la cualidad de la educación en Brasil que surgió Todos Por la Educación, movimiento que parte del principio de que el país solo será verdaderamente independiente cuando sus ciudadanos tengan una educación de cualidad. Alrededor de ese mismo objetivo se unieron representantes de la sociedad civil, educadores, organizaciones sociales, iniciativa privada y gestores públicos. “La educación ideal vendrá cuando la sociedad como un todo considerarla su bien mayor”, asegura el presidente ejecutivo del movimiento, Mozart Neves Ramos.
Para él, la coyuntura actual de la enseñanza en Brasil se debe al hecho de que el tema esta siendo tratado como un proyecto de gobierno. “Cuando se tiene una red con fuerte capilaridad, es necesario un proyecto de mediano y largo plazo y no solamente de un gobierno”. Mozart completa haciendo analogía con la situación económica de Brasil: “Hace 20 años, Brasil tenía índices altísimos de inflación y no conseguía pagar la deuda externa. Hoy, está hasta emprestando dinero al FMI”.
Evaluaciones y metas
El dimensionamiento más concreto de las fragilidades del sistema educacional brasileño se dio con el surgimiento de evaluaciones públicas de alcance nacional. Pruebas como las del Sistema de Evaluación de la Educación Básica (Saeb), realizadas por muestra en aproximadamente 220.000 alumnos en 700 municipios brasileños, y la Prueba Brasil, evaluación censitaria para todas las escuelas urbanas), son ejemplos relevantes, que dejan claro donde están las principales carencias y permiten una planificación más objetivo de las políticas públicas.
Así mismo, aún había otro camino a ser recorrido: saber adonde se quiere llegar. Fue en 2007 que integrantes del Movimiento Todos Por la Educación establecieron cinco metas (ve caja) para la mejoría de la enseñanza en todos los niveles. En la época en que fueron constituidas, el propio Ministerio de la Educación participó del proceso. De allá para acá, algunos secretarios estaduales responsables por el tema colocaron esas metas como parte de su gestión.
La monitorización constante de las metas resulta en un informe anual, que demuestra la evolución alcanzada por Estados y municipios. En el levantamiento realizado en 2008, entre tantos y tan importantes resultados, se constató que solamente 45% de los jóvenes con hasta 19 años concluyó la enseñanza mediana y, entre los que están actualmente cursando esta etapa de la educación básica, solamente 10% alcanzaron la meta mínima de aprendizaje en matemática.
El cumplimiento de todos los ítems hasta el año de 2022, plazo dado por el movimiento, significaría colocar Brasil en el mismo nivel que los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), también conocida como grupo de los países más desarrollados. Actualmente, según índice de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Brasil está en la 70ª posición. “Mientras el PIB está en la 10ª colocación, la educación está en una posición siete veces inferior”, relata Mozart. Un resultado claramente inaceptable para un país que viene crecientemente asumiendo una posición de destaque en el escenario global, en la opinión de la directora ejecutiva del Instituto Paulo Montenegro, Ana Lúcia Lima.
Por otro lado, entre los países más desarrollados en la cuestión educación – Finlandia, Irlanda, Corea del Sur y Singapur – además de políticas de largo plazo, son adoptadas prácticas que muestran claramente que Brasil anda en la contramano. En Irlanda, por ejemplo, son seleccionados los mejores alumnos de la enseñanza mediana para seguir la carrera de profesor. Los sueldos iníciales son atractivos y los jóvenes son acompañados durante toda la universidad y en los dos primeros años de profesión. “Allá la carrera de profesor es valorada, atractiva y reconocida”, relata Mozart.
Sociedades exitosas
Una de las fórmulas que viene trayendo contribuciones para el perfeccionamiento de la enseñanza en Brasil es la sociedad entre los sectores públicos y la sociedad civil, representada por la inversión social privada y por las organizaciones no gubernamentales. De acuerdo con la coordinadora de programas de la Acción Educativa, Vera Masagão, el envolvimiento de todos trae expertises y capacidades diferentes que llevan a objetivos comunes. “El encuentro de los diferentes sectores claramente viabiliza una educación de mayor cualidad”, asegura. Fue justamente esa reunión por un interés común que aproximó la Acción Educativa del Instituto Paulo Montenegro, resultando en proyectos como el Nossa Escola Pesquisa Sua Opinião (Nepso) y el Indicador de Analfabetismo Funcional (Inaf). El primer promueve el uso pedagógico del estudio de opinión en las escuelas de la red pública y el segundo mide los niveles de analfabetismo funcional de la población adulta brasileña.
Vera cree que el uso de proyectos multidisciplinares en aula de clase, método propuesto por Nepso, sea relevante para incrementar el nivel de la enseñanza brasileña. “Es fundamental que la escuela tenga una propuesta de enseñanza compartida”. El programa incentiva el trabajo colectivo entre los profesores, saca los alumnos de una condición pasiva, pues participan de la definición de los temas que serán investigados, y la escuela experimenta como el conocimiento puede ser construido de forma planificada. “El Nepso es importante, pues conecta la realidad escolar con el contexto de vida de las personas”, explica.
La conjunción de varios caminos para encontrar soluciones únicas también hace parte de la filosofía de trabajo de Todos Por la Educación. “Todos nuestros proyectos tienen el envolvimiento de esas tres esferas y nos aliamos a socios que tengan contribución efectiva en cada uno de esos proyectos”, explica.
La generación de conocimiento y la diseminación de informaciones sobre los desafíos que serán enfrentados vienen siendo factores importantes para impulsar la participación de los ciudadanos. Es justamente en este campo que IBOPE, por intermedio del Instituto Paulo Montenegro, estableció sociedad con la entidad. “Los resultados de las encuestas son un termómetro de la opinión pública brasileña sobre la educación en Brasil”, asegura la directora ejecutiva del Instituto Paulo Montenegro, Ana Lúcia Lima.
Para la ejecutiva, la importancia de la realización de estas encuestas se hace no sólo por el levante e interpretación de las informaciones, sino también en como colocarlas dentro de un contexto y movilizar la sociedad en la exigencia de un proceso de mejoría de la educación. “Sociedades como estas fortalecen nuestros objetivos comunes: transformar desinformados en informados, información en consciencia y consciencia en participación”, explica.
Las encuestas comenzaron a ser hechas por IBOPE Inteligencia en el año de 2007 y hasta el momento fueron realizadas tres. La más reciente, en sociedad con la Confederación Nacional de la Industria (CNI), fue divulgada en diciembre de 2008 y trata de la percepción del brasileño sobre los principales problemas de la educación en Brasil. El estudio señala que solamente 9% de los brasileños consideran la baja cualidad de enseñanza y el hecho de que los alumnos no estén aprendiendo como los principales problemas de la educación en el país. De acuerdo con los datos, los bajos índices de aprendizaje son señalados como el sexto principal problema de la educación en el país.
De acuerdo con Mozart, esa dificultad en percibir las deficiencias del sistema educacional brasileño es más una consecuencia de la baja escolaridad de los brasileños. “Muchos no tuvieron garantido su derecho de acceso a la escuela cuando eran niños o adolescentes”, evalúa. “Gran parte valora los ingredientes complementares, como merienda, uniforme, transporte y útiles escolar y no la cuestión de la cualidad de la educación en sí”, completa.
Por otro lado, la encuesta también revela que casi la mitad de los brasileños (45%) está insatisfecha con su nivel de escolaridad. Además, aproximadamente 1/3 de los brasileños con escolaridad hasta el 4º año de la enseñanza fundamental considera la posibilidad de volver a estudiar en los próximos dos años. Entre aquellos que concluyeron la enseñanza fundamental el porcentual es de 55% y, en medio a los que cursaron la enseñanza mediana, el número llega a 78%.
Para la directora ejecutiva del Instituto Paulo Montenegro, Ana Lúcia Lima, “estudios como este demuestran que casi la mitad de los brasileños tienen consciencia de las limitaciones impuestas por una escolaridad insuficiente y hay una gran disposición para volver a estudiar”. Ella cree que crear oportunidades efectivas para que esto ocurra es un desafío que debe ser asumido por toda la sociedad.
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