¡CAUTELOSOS, PERO, OPTIMISTAS!
Encuesta Win indica percepciones de la población mundial respecto a la crisis financiera internacional e incluye un nuevo capítulo, el de los efectos psicológicos de la crisis
La población brasileña está menos optimista con relación a la situación económica del país. Fue lo que constató la tercera edición del Barómetro Mundial sobre la Crisis Financiera, realizado por IBOPE Inteligencia en sociedad con la red internacional de empresas de encuesta Worldwide Independent Network (WIN). Según el estudio, realizado en el tercer trimestre, con 21.088 ciudadanos de 22 países, el 29% de los brasileños creen que la situación va a mejorar en los próximos tres meses comparado con los 35% y los 34% registrados en marzo de este año y diciembre del 2008, respectivamente. No hubo aumento significativo de pesimismo en Brasil, sin embargo, hay un porcentaje mayor de aquellos que creen en una situación económica inalterada (53%).
Esta posición es comprobada por la última encuesta realizada por IBOPE Inteligencia para la Confederación Nacional de la Industria (CNI) en setiembre. La expectativa para los próximos seis meses, respectivamente, con relación a la propia renta, a la inflación y al desempleo, es que no exista alteración para el 49%, 37% y el 30% de los brasileños. A pesar de que el 71% declaran que la crisis financiera internacional es grave, sólo el 27% cree que la economía brasileña será muy perjudicada por ella, mientras que para el 52%, serán pocos los impactos de la crisis financiera sobre la economía brasileña.
Según la directora ejecutiva de atención y planificación de IBOPE Inteligencia, Laure Castelnau, Brasil quedó más tiempo optimista que el promedio mundial, lo cual indica que la población demoró en darse cuenta de los efectos de la crisis. “Aun así, el país aún es uno de los más optimistas del mundo”, afirma. Semejante a los resultados de Brasil, el promedio global muestra que la mayoría de los entrevistados en la tercera edición (45%) cree en una coyuntura inalterada, ante el 35% del estudio anterior. En el mismo período, el 19% de los entrevistados se declararon optimistas ante el 16% en marzo. “A pesar de la tendencia de mejora, el optimismo mundial con relación a la situación económica aún es bajo”, afirma Laure.
Esa percepción, tiene sentido para el profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Rio de Janeiro Sérgio Besserman. Él cree que sea un gran error decir que la crisis pasó. “Se trata de un diagnóstico superficial, ya que el problema sólo será resuelto cuando cuestiones de fondo sean solucionadas, como las incertidumbres sobre la moneda de reserva, el dólar; la relación entre oferta y consumo de los países con superávit y deficitarios y el valor a ser cobrado por las emisiones de gases del efecto invernadero”, explica. Resolver las incertidumbres que rondan la economía significa, según él, esperar, como mínimo, hasta el 2014. El economista cree que, hasta esa fecha, tendremos pequeños ciclos, con algunos momentos marcados por pequeñas recuperaciones y otros por algunas sorpresas.
EFECTOS DE LA CRISIS
Otro destaque de la tercera edición del estudio es el de la inclusión del tema efectos psicológicos, que midió si los entrevistados sintieron estrés, ansiedad, sueño perjudicado y depresión ante la problemática económica. En promedio general, el 40% presentaron estrés, el mismo porcentaje mostró ansiedad, el 26% perdieron el sueño y el 18% sufrieron de depresión. “A pesar de que los americanos demostraron más optimismo en el transcurso del estudio, los efectos psicológicos de la crisis tuvieron impacto importante en su país, con el 74% de ellos declarando haber sufrido por lo menos uno de los cuatro síntomas”, analiza Laure. En términos de estrés, Brasil (35%) está por debajo del promedio mundial (40%), así como debajo de Argentina (42%) y principalmente, de México (69%).
RENTA FAMILIAR
Casi la mitad de los que respondieron (48%) cree que la renta familiar será mantenida en los próximos 12 meses, confirmando la tendencia de las encuestas anteriores, una dirección en la cual Besserman también cree: “A corto plazo, no deberá haber grandes oscilaciones en la renta de los ciudadanos”. Por otro lado, mientras que el 31% creen que la situación económica va a empeorar, sólo el 23% afirman que la renta familiar disminuirá. Incluso entre las naciones con visión más positiva, el brasileño presenta baja acentuada en optimismo con relación a la propia renta, pasando del 79% en diciembre para el 37% en julio de este año. “Los índices brasileños de las ediciones anteriores estaban fuera del estándar global y sólo ahora pasaron a equipararse”, explica Laure.
GOBIERNO Y BANCOS
Los brasileños confirieron índice 6,1 (en una escala de cero a diez) para la capacidad del gobierno de lidiar con la crisis, una baja con relación a los estudios de marzo y diciembre, cuando fueron registradas notas 6,4 y 6,7, respectivamente. “Brasil presenta importante reducción en el índice de confianza en el gobierno, pero aun está entre los países más confiados”, dice Laure.
De acuerdo con la última encuesta CNI/IBOPE divulgada en septiembre, el 52% de los brasileños evalúan como óptima o buena la actuación del gobierno en el combate a los efectos de la crisis (en mayo, ese índice era de 61%).
El promedio global de confianza en los bancos es mayor que la del gobierno: 5,2 ante 4,8. En la interpretación de Besserman, ese comportamiento es fruto de la sensación de que los bancos ya perdieron todo lo que tenían que perder, pero el gobierno aún tiene “lección de casa” por hacer, como corregir las distorsiones, con políticas fiscales responsables. Para los brasileños, el índice (5,8) permanece estable.
MERCADO INMOBILIARIO
Al ser cuestionados si éste es un buen momento para comprar un inmueble, el 40% de los entrevistados respondieron negativamente. Los Estados Unidos están entre las naciones donde hay más propensión para adquirir una vivienda (49%). Reacción contraria a la de Brasil, donde más de la mitad de la muestra (52%) aún no cree que sea un buen momento para comprar una casa. “Esa disposición del americano se debe al precio bajísimo de los inmuebles, mientras que en Brasil existe mucha incertidumbre, porque no hay crédito a largo plazo”, explica Besserman.
CONSUMO DE BIENES Y SERVICIOS
Los resultados muestran la tendencia de la población mundial para reducir costos, comenzando por el vestuario (54%), que es seguido por entretenimiento (51%) y electrodomésticos (49%). Los grupos relacionados a la tecnología (celular, televisión por suscripción e internet) fueron los que menos sufrieron impactos.
En línea con los otros aspectos analizados por la encuesta, de marzo a julio del 2009, el porcentaje de brasileños que están reduciendo los gastos aumentó, equiparándose al promedio mundial. “En esta edición, el 80% de los brasileños ya disminuyeron gastos en por lo menos, una categoría, ante el 67% de la edición anterior”, explica Laure. Todo indica que los brasileños, finalmente, se dieron cuenta de que la crisis llegó aquí.
|