HOMBRES Y MUJERES: DIFERENTES TAMBIÉN EN LA ESCUELA
Género, clase social y color de piel hacen que los hombres tengan desempeño inferior al de las mujeres en la escuela
Hubo una época en que hombres y mujeres estudiaban en escuelas distintas. En un primer momento, por cuestiones morales y enseguida, porque muchos creían que eso era más productivo para el aprendizaje de ambos. Actualmente, ellos dividen la misma sala de aula, sin embargo, en una realidad repleta de polémicas. Números recientes de la Encuesta Nacional por Muestras de Domicilios (PNAD) indican que, además de que el promedio de años de estudio de los brasileños ha aumentado, las mujeres poseen índices superiores a los de los hombres. Mientras que en el 2001 el tiempo promedio de grado de instrucción escolar de los hombres, era de 6,3 años y el de las mujeres de 6,6 años, en el 2007 los números subieron para 7,2 y 7,5, respectivamente. Según la profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de São Paulo (USP) Marília Carvalho, aunque los resultados de la encuesta sean recientes, el fenómeno es anterior a los años 2000. “Desde la década del 70, la curva de las mujeres comienza a cortar la de los hombres, acompañada del crecimiento general del promedio de grado de instrucción escolar, que en aquella época era entre 1,5 y 2,0”, explica.
Las diferencias entre el grado de instrucción escolar de hombres y mujeres quedan evidenciadas por la Evolución de la Población Brasileña, un compilado organizado por IBOPE Inteligência a partir de los datos disponibles por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) con el objetivo de comprender los cambios que la sociedad brasileña viene sufriendo en los últimos años.
La realidad del mejor desempeño de las niñas en el ambiente escolar no es privilegio sólo brasileño. Costa Rica, Chile, Colombia, Nicaragua, Argentina, México, Estados Unidos, Australia y la mayoría de las naciones europeas también viven en esta situación. “Hasta poco tiempo atrás, los organismos internacionales trataban el tema como específico de los países desarrollados, lugares donde hay verdaderas conmociones sociales en torno de un enfoque muy conservador, que ellos llaman de fracaso escolar de los niños”, cuenta Marília.
Socialización
Actualmente, por aquí existe un consenso entre los estudiosos del asunto de que se trata de un tema de discusión mucho más amplio. Factores como: los niños son obligados a enfrentar el trabajo desde temprana edad; hay mejor adaptación femenina al ambiente escolar porque ellas son más concentradas y obedientes y la escuela es un local de socialización para las niñas son justificativas que vienen siendo contrapuestas por análisis más actuales. De acuerdo con la coordinadora Denise Carrera del Programa Diversidad, Raza y Participación de la ONG Acción Educativa, estudios recientes muestran que niñas también trabajan, sin embargo, en el ambiente doméstico, el cual, no siempre aparece en las estadísticas. Pasividad y obediencia, características dichas tan comunes entre las niñas, también no siempre son valorizadas en el ambiente escolar. Y finalmente, la socialización femenina no ocurre sólo en la escuela, pero sí en otros locales que ella frecuenta. “Son varios factores que hacen que esto ocurra y la explicación no pasa sólo por la cuestión de género, sino también, por la clase social y por la raza”, recuerda Denise. Al comentar el asunto, la profesora Marília va más allá: “No existe una respuesta tan objetiva para que esas diferencias ocurran. Durante mucho tiempo, el tema no fue objeto de encuesta y problemática en el campo educacional; esto nos lleva a una gran ignorancia sobre lo que estaría sucediendo”.
Diversidad
Al encuestar el ambiente escolar del primer ciclo de enseñanza primaria, Marília observó que desde el punto de vista de las profesoras, sorprendentemente, existen dos grupos de niños en sala de aula: el de los revoltosos y el de los que son considerados los mejores alumnos en clase. Según ella, ese ambiente escolar, que es pautado por la diversidad, tiene una mayoría de niños de renta más baja, negros y niños. En el grupo de los buenos alumnos, están, de manera general, niños blancos de los sectores medios de la sociedad. Ya las niñas que son buenas alumnas son vistas por las profesoras, siempre con reservas, principalmente en el momento en que comienzan a reproducir modelos de femineidad de sus familias y del barrio, que son más sensuales. “Ese retrato, principalmente de los primeras años de enseñanza, no indica necesariamente un espacio más favorable para las niñas, ni ruin para todos los niños”, observa Marília.
Entre otros análisis, la encuestadora detectó que las personas de baja renta son las que más interrumpen los estudios. Esta variable también genera situaciones específicas si el individuo es de baja renta y negro. “Al observar las tasas de grado de instrucción escolar neta, es posible percibir que la cuestión racial representa una línea de corte”, refiriéndose a los que tienen o no una trayectoria escolar sin interrupciones. Estudios cualitativos demuestran que el preconcepto que los niños encuentran en la escuela está desde el libro didáctico hasta la perspectiva que se ve para ellas en el mercado de trabajo. “La relación con el grado de instrucción escolar es diferenciada por el hecho de tener la piel de otro color y es articulada también por ser niño o ser niña”, afirma. Realidad indicada por la trayectoria escolar diferente de una niña negra y de un niño negro, una vez que las niñas se desenvuelven mucho mejor.
Otro factor destacado por Marília es el de que, en algunos Estados, estos niños permanecen más en la escuela por no haber reprobación, pero mismo así, la dejan por una serie de motivos. “Ante conflictos con su propia trayectoria escolar, en que los niños negros, son siempre los primeros a ser reprendidos y discriminados, ellos acaban siendo empujados a puestos sub-calificados del mercado de trabajo”, analiza.
De acuerdo con Denise, las explicaciones encontradas pasan justamente por los nudos de la realidad del país; así como por el modelo escolar adoptado y sus desafíos que necesitan ser superados y finalmente, por el modelo de masculinidad y femineidad que filtra la sociedad. “No hay una única explicación, de igual manera no hay mucho por hacer para mejorar”, concluye.

Tendencias
Para conocer profundamente la población brasileña, IBOPE Inteligência sistematizó datos de la Encuesta Nacional por Muestra de Domicilios (PNAD) divulgados por el IBGE desde 1980. Fue posible constatar, por ejemplo, mayor nivel de instrucción de las niñas con relación a los niños, aumento del número de mujeres, disminución del promedio de hijos por familia y envejecimiento de la población brasileña. “Al reunir las informaciones, conseguimos trazar tendencias, entender cómo esta realidad impactará en nuestros negocios y ayudar a los clientes a comprender el nuevo escenario”, afirma la directora ejecutiva de atención y planificación, Márcia Cavallari.
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